Tras su cierre, estos campos de golf se volvieron salvajes
Había hierba peluda en un arenero y bloques de madera y un castillo de juguete en otro, evidencia de niños jugando. La gente paseaba a sus perros por la calle, que parecía bastante deteriorada y descuidada. Era de esperarse.Hoy en día, estas tierras sólo se cortan dos veces al año y no han sido rociado con pesticidas o rodenticidas desde 2018, cuando esta extensión de tierra de 157 acres dejó de ser el campo de golf de San Gerónimo y comenzó un viaje para volver a ser salvaje, o al menos más salvaje.Fideicomisos de tierras, municipios y grupos sin fines…




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